JOHAMNA MUÑOZ LALINDE
LUCY SANABRIA
KETTY QUIROZ
NIBARDO BERDUGO
Se estima que lo que va de 2006 se ha incrementado en un 17% la asistencia a los teatros.
Rodrigo Miranda es uno de los pocos individuos que, religiosamente, como un designio de Dios, asiste a las tres de la tarde de cada día de la semana a las instalaciones de cine metro, ubicado en uno de los sectores más populares de la arenosa.
Lo dilatado de sus fosas nasales y el brillo que, cada vez, se hace más intenso en sus ojos reflejan la ansiedad y la pasión que inunda su interior. Apresuradamente, y como sino lo supiera, a las 2 y 55 de aquella acalorada tarde, registra los gastados bolsillos de su pantalón de lino blanco, como esperando que por obra y gracia del espíritu santo, aparezca un billete con el cual poder cancelar el valor de la entrada a su cinema favorito.
Casos como los de Rodrigo Miranda, son muy comunes en nuestra ciudad donde - por diversas causas- la gente solo puede conocer las películas que se proyectan en las salas de cine, a través de la publicidad o, en su defecto, en versión ilegal.
Según Gonzalo Restrepo, uno de los intelectuales que mejor conoce del tema, el fenómeno de la no asistencia a cine por parte del público se presenta, más que nada, por la inestable situación socio-económica y cultural en la que se desarrolla la comunidad barranquillera.
De acuerdo a sus apreciaciones, de un millón 500 mil habitantes que tiene la ciudad, solo el 10%, es decir, 150 mil personas les gusta el cine, sin embargo, de ese porcentaje solo el 20% asiste regularmente a las salas de proyección.
Hasta hace 15 años, la industria del cine era considerada como una de las más estables de la economía nacional. No obstante, con el advenimiento del fenómeno de la piratería, la baja calidad en algunas producciones y los movimientos telúricos en el mercado en general, ha venido perdiendo terreno e interés del público costeño y de todos los colombianos.
Históricamente, Barranquilla ha sido considerada la puerta de Oro de Colombia debido a que esta ciudad fue el génesis de múltiples procesos como la radio, los servicios públicos, la navegación fluvial, el transporte aéreo, el comercio y hasta el cine, pero cuando el 29 de abril de 1983 se inauguró el Teatro Municipal Emiliano Vengoechea, jamás se imaginó que esta industria, un siglo después de haber sido establecida, tuviera que enfrentarse a muerte al brutal flagelo de la piratería que, se estima, genera perdidas por más de 100 millones de dólares anuales.
De acuerdo a las consideraciones hechas por Bassan Osman, reconocido empresario de la industria cinematográfica, no solo a nivel local, sino aún, a nivel nacional, la estocada final que agudizó la débil situación del cine, fue a partir de los atentados perpretados en diversas ciudades de los Estados Unidos, el pasado 11 de septiembre de 2001, ya que el acontecimiento obligó a congelar la producción, distribución y proyección de películas ya programadas en todo el planeta. Agrega que " desde 2001, el promedio de asistencia a las salas fue disminuyendo progresivamente, alcanzando su momento mas crítico en el 2005".
Pero ahora, según el mismo Osman, "la situación parece estar dando un giro, ya que desde iniciado el 2006, la industria ha mejorado sustancialmente, convirtiéndose en el mejor de los últimos cinco años". Sostiene que se ha incrementado la asistencia, con relación al mismo período de 2.005, en un 17% aproximadamente. (ver recuadro No. 1)
Este considerable aumento en la asistencia a las salas de cine se debe quizá, a que se han estado implementando, un conjunto de estrategias orientadas, particularmente, a incrementar el interés del publico a través de la diversificación de tarifas para determinados días de la semana, asociaciones con compañías de gaseosas y pasabocas, además de la destinación de un número considerable de recursos para promoción de películas.
Pero, ¿Cómo pintan las cosas para el futuro?. Con el inminente tratado de libre comercio, acordado por Colombia con los Estados unidos, pronosticar el comportamiento de la industria de cine en Barranquilla es complejo. Sin embargo, no hay duda en que la llegada de los grandes almacenes de cadena a la ciudad y sus imponentes centros comerciales, serán un impulso significativo para acrecentar el interés de los barranquilleros por el cine, ya que, así como se han multiplicado los centros comerciales en la capital del Atlántico, también se han diversificado las opciones para los barranquilleros en precios, lugar y comodidad. Además de esto, de mantenerse el crecimiento de la economía nacional, por encima del 16%, el futuro para el mercado del cine puede ser prometedor, porque al mantenerse el incremento en la economía, se reflejará de manera directa en la generación de empleo, por lo tanto el poder adquisitivo de los costeños aumentará, incluyendo
Otro elemento que garantiza la estabilidad, a futuro, del mercado cinematográfico o, por lo menos, lo estimula, es la creciente batalla que las autoridades vienen librando con quienes se dedican a la reproducción ilegal de películas y videos, ya que al disminuir la oferta de películas piratas en el mercado aumentará, proporcionalmente, la demanda de los amantes del séptimo arte a las salas de cine.
No obstante, y a pesar de lo prometedor que puede ser el futuro para la industria del cine en Barranquilla, sería importante que los empresarios no solo se interesaran en destinar dineros por conceptos de publicidad, sino que además se implementaran en la ciudad estrategias orientadas a incentivar la cultura del cine y de ese modo, tal vez, garantizar la afluencia de público a las salas de proyección cuando retome el período, de las vacas gordas a la industria.
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