Monday, June 12, 2006

Más que un nido de pasión, un negocio redondo

Cuando los amantes furtivos no pudieron comunicarse apasionadamente con el lenguaje de sus cuerpos, se pensó en lugares de refugio donde no se les impusieran restricciones y nadie reprochara su proceder. La creación de sitios clandestinos se ha convertido en el nido de amor para muchos, pero en un negocio millonario para otros. La gallina de los huevos de oro tiene un futuro incierto; su verdugo: Plan de Ordenamiento Territorial (POT.)

“¡Quiero amarte eternamente, yo quiero llevarte al paraíso…!”
(Fragmento de cuña radial)


SOFÍA LORENA BERRÍO
KATHERINE PUENTES
OSCAR FERNANDO LÓPEZ
CARLOS SAMUEL REYES


Eran las 10:55 a.m. Una gruesa mujer con camisilla color fucsia, gafas oscuras y un pantalón amarillo, ingresa a la recepción de luz tenue. Junto a ella, un señor evidentemente mayor, de gorra azul, Jeans y camisa del mismo color, quien prácticamente, sin saludar hace caso estricto del anuncio de letras blancas: “Señor cliente, todo servicio debe ser pagado por adelantado”. Saca de su vieja billetera $8.000 para cancelar el servicio que le prestarían en las próximas 2 horas. La pareja se dirige a una de las 60 habitaciones con que cuenta la Residencia Alpes D´Huez, ubicada en el centro de la ciudad, exactamente, en la Calle 43 con Carrera 44, donde existen 8 sitios más, en la cuadra, dedicados a la misma actividad.

El impacto que ha generado el sector motelero en la ciudad de Barranquilla en las últimas cuatro décadas ha sido importante y muy bien acogido por una sociedad obligada a crecer y a modernizarse por factores lógicos que involucra la cultura y la historia, enmarcados en un espacio – tiempo que impulsa a eliminar prejuicios a través de una realidad más visible e incluyente.

“Cuando se trata de intimidad no hay mejor lugar que un motel. Como me dice mi mamá: Me hace el favor y me respeta la casa. Entonces con plata en mano y condón en billetera me voy para una residencia”. Confiesa Eduardo Consuegra, un joven universitario que suele frecuentar este tipo de lugares.
Esta es, una de las frases o razones por las cuales se han proliferado y se mantienen los sitios de ratos ocasionales.

La actividad ha tenido tanto auge, que hoy día es tan normal como visitar un café Internet, comprar un artículo en una tienda, hacer uso de una cabina telefónica, ir a cine o simplemente comprar un helado.
Antes, este sector era satanizado por el común de las personas; actualmente es “venerado” por todos los mortales que lo ven como lo que realmente es “un servicio más para parejas que buscan su nido de amor.” expresa Eduardo, mientras se dibuja un su rostro una pícara sonrisa.

La señora del servicio cierra cuidadosamente la puerta de la habitación 39, mientras sostiene un juego de sábanas blancas y da la bienvenida a los nuevos huéspedes. La empleada, junto con sus 8 compañeros de trabajo, divididos en dos turnos, atienden durante las 24 horas del día cerca de 60 parejas.

EL NEGOCIO MILLONARIO
Desde hace más de cuatro décadas Barranquilla cuenta con los servicios que ofrecen las residencias y moteles o, sencillamente “plantas carnívoras” como se suelen identificar popularmente.
Según la Cámara de Comercio, en Barranquilla funcionan 201 residencias, moteles, hostales, o cualquier otra edificación que se dedique a la misma actividad (legalmente registradas). Ellos se aglutinan en dos importantes áreas de la ciudad, conocidas como: Zona Centro y la entrada a Juan Mina.
El sector motelero de la capital del Atlántico genera ventas alrededor de 3.567 millones de pesos mensuales. $2.211 millones son destinados al pago de impuestos, servicios públicos y salarios de 1.407 empleados, dejando una ganancia neta de $1.356 millones.

“Los primeros moteles en la Zona Vía Juan Mina, fueron Texas y Relax. Yo tenía 7 años de edad en el 68 y éstos ya existían…En ese entonces este negocio era mucho más rentable porque no había casi competencia.” recuerda Moritz Mendoza, un comerciante de 48 años de edad, que lleva más de 20 como supervisor y administrador de algunas residencias de la ciudad.

Mientras en los moteles ubicados en la vía Juan Mina el rato ocasional cuesta 13 mil pesos, en el centro con tres mil más, las parejas tienen derecho a una amanecida.
Un motel bien posicionado genera ingresos mensuales que oscilan entre 23 a 25 millones de pesos, de los cuales 17 son destinados a los gastos generales.

“Nosotros pagamos más de 10 impuestos por establecimiento, se paga IVA, Industria y Comercio, Estampillas Procultura, Prohospital Universitario, Sayco & Acinpro, Bomberos, Fumigación, Sanidad…” afirma Maria Vecino, administradora hace 16 años de una residencia de la ciudad.

Según Nubia Silva, directora de trámites de la Unión Nacional de Comerciantes, es muy pobre el número de establecimientos que se encuentran allí afiliados, pues sólo 40 de los 201, legalmente registradas, acuden a la entidad gremial en busca de un respaldo jurídico. Estos sitios deben cancelar mensualmente una cuota de 21 mil pesos, lo que representa para UNDECO un total de 10 millones 80 mil pesos al año.

EL VERDUGO: PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL (POT)

A mitad del año pasado el área de Planeación de la Administración Distrital, emitió un Plan Parcial para la Zona del Centro, que tiene como fin embellecer sus alrededores.

El sector motelero no tendrá participación, debido a que ellos hacen parte de un Proyecto indefinido, donde se les ubicaría en un futuro en la Zona Rosa de la ciudad, la cual se situará en el corredor de la 51B, paradójicamente, en cercanías a la Institución Educativa del Sagrado Corazón.

Joan Quintero, arquitecto del área de Planeación Distrital reconoce que las ganancias producidas por este tipo de negocios son bastante jugosas y por ende, rentables para sus propietarios. “En ningún momento se ha pensado, a través del POT, causarles algún tipo de perjuicio. Es por ello que les proponemos dos opciones. Para que no existan pérdidas en el negocio pueden trasladarse a la zona del Boulevard de Simón Bolívar o en Juan Mina, que son áreas permitidas por el POT; la otra alternativa es cambiar su razón social, es decir, registrar en Cámara de Comercio su negocio, ya no como residencia sino como hotel o Centro Comercial.” asegura el funcionario.

Pero, a pesar de esto, aún quedan algunos interrogantes en el tintero: ¿Qué pasará con este tipo de negocios mientras se consolida el proyecto de la Zona Rosa? ¿De dónde saldrá el dinero que cubrirá los gastos de reubicación? ¿Será de la Administración Distrital, nuevos impuestos a los ciudadanos o directamente de los propietarios?

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